El Método Balance es para cualquier persona: el género es indiferente. Lo que determina si puedes optar al programa no es ser hombre o mujer, sino cumplir los criterios clínicos de obesidad (por lo general, un IMC igual o mayor a 30, o mayor a 27 si hay factores de riesgo asociados). Eso lo valora el equipo médico a partir de tu evaluación inicial, y si el tratamiento es adecuado para ti, se personaliza igual para cualquier persona.